Elsa López: “Inveraz”

Lo inveraz (palabra dicha por usted, señor ministro de cultura, y que no existe en diccionario alguno) es que un hombre que lleva bajo el sobaquillo la cartera de educación y otras vertientes del pensamiento humano, diga tal barbaridad. Lo inveraz es querer cambiar de nuevo el bachillerato; quitar la enseñanza de la educación para la ciudadanía y borrar de un plumazo asignaturas que responden a determinadas ideologías, de acuerdo, pero que eran tan sensatas como aquellas que ustedes tanto desean volver a poner en boga como “La educación para señoritas aún vírgenes que quieren llegar a ser dignas y fervorosas amas de casa ahora que no hay trabajo y el que va a ser para los hombres que nunca se embarazan y son muy hombres” y que tan buenos resultados daba en las Damas Negras o en el Sacre Coeur. Inveraz es volver a cambiar los nombres de las calles que ya me cuentan, ya, que andan ustedes cambiando los carteles y calles dedicados a los rojos de este país por otros más modernos como santas y santos acaudillados por Pilar Primo de Rivera. Inveraz es cambiar los rótulos de plazas y teatros para volver, otra vez volver, a poner nombres de ilustres cabezas pensantes de la derecha española. Inveraz, señor ministro, por lo poco creíble que resulta a estas alturas de la película made in Spain, es volver a andar con pasos de ciego en este país donde gobiernan bastantes tuertos dignos de consideración. Inveraz, mi querido ministro de la cosa cultural, es andar perdiendo el tiempo en retirar esos rótulos en lugar de dar lecciones de urbanidad y buenos modos a tanto ciudadano descarriado o reuniendo pesetillas de un lado y otro para reparar teatros que se caen, museos que se humedecen, monasterios que se derrumban, actores que envejecen de mala manera olvidados del mundo, escritores que no tienen donde morir un día, instituciones dedicadas a la enseñanza o a la cosa del artisteo que se caen de puro viejas y nadie les da una ayuda para conservarlas; libros perdidos, autores perdidos, hombres sedientos de cultura y conocimientos que vagan descalzos por esas calles incultas de un país con hambre y sed de sabiduría. Si, señor ministro, puedo hacer mía su palabra y ese nuevo vocablo que sonar no suena mal para decirle que inveraz es mirar alrededor y darnos cuenta de la caída en picado de tanto bueno, enriquecedor y maravilloso que poseíamos y que la desidia, la ignorancia y el abandono de anteriores ministros de cultura a los que se suma usted, han conseguido arrebatarnos. Inveraz, en resumen, mi querido amigo, es que usted no consulte un diccionario antes de abrir la boca.

La Opinión, 21 de febrero de 2012

 

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Escrito por en 22 febrero, 2012. Bajo La Isla del Viento, Opinión, Portada. Usted puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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